Incentivar la innovación (3/3)
Interiorizar la innovación como un proceso requiere un cambio cultural. En consecuencia, los modelos de incentivos para el fomento del cambio son vitales.
Es importante el aspecto de incentivación. En general nos vamos a encontrar personas no innovadoras, o personas que lo son pero que no dedican atención al tema. Hay que incentivar el interés y crear una actitud positiva y atenta. Estar atento a la innovación es igual que fichar para entrar y salir, con el tiempo llega a ser un reflejo automático, pero si no creamos un refuerzo positivo se olvida con facilidad.
Ligar innovación e incentivos puede significar una cierta revolución en los criterios de medida del desempeño profesional. Por ejemplo, al valorar un departamento el factor tamaño es un elemento que juega de forma negativa, mientras que las variaciones de productividad juegan en positivo. No se trata de fomentar el gigantismo sino la habilidad para reducir el tamaño o ser más eficaz. Análogamente, la capacidad de cambio (la medición de los cambios que hemos introducido) es un factor también valioso, al igual que la capacidad de influencia en la organización: cosas que hemos hecho en el área que han afectado al resto de la empresa, aquello que hemos aportado a la organización global.
En BET hemos incorporado este tipo de cuestiones en las medidas de desempeño (para ser exactos, medimos el desempeño desde esas cuestiones), y el efecto ha sido muy positivo.
También es muy valioso señalizar las innovaciones o casos de éxito hacia toda la empresa: premios a ideas o realizaciones, casos desarrollados en la revista o en la intranet, seminarios de difusión de buenos resultados, etc. Esto sirve para la difusión de conocimiento, pero también para la motivación. Crear ejemplos y esperar a que la organización se vaya contaminando del nuevo espíritu, como infectada por un virus benéfico.
Para todo este esquema de incentivos es necesario crear un conjunto de indicadores: innovaciones identificadas, abordadas, finalizadas con éxito o fracaso, y medidas cuantitativas de costes y resultados, tanto cuantitativos como cualitativos.
El Sigo XXI, una nueva sociedad está naciendo
Internet se ha convertido en un nuevo factor económico de importancia central. Internet ha cambiado el metabolismo de la economía, y lo ha acelerado en un factor notable.
Estas características están modificando el espacio para la toma de decisiones de las personas, y dando lugar a una nueva cultura de consumo. Los mercados de masas van desapareciendo y se van transformando en mercados personalizados y bajo demanda. Podríamos decir que los mercados, y la cultura de consumo en los países occidentales, están haciendo una migración de Google a Facebook[7]: de una economía de oferta a demanda, de productos masivos indiferenciados a experiencias personalizadas, de pasivo a proactivo, de valor en el producto a valor en la relación.
En esta economía cada vez más rápida y compleja la innovación es un requisito de supervivencia. En un ecosistema con una tasa de mutación muy alta, como es la actual, los que no se adaptan desaparecen rápidamente. Desde cierto punto de vista la innovación en productos y servicios es sencilla, siempre podemos hacerla copiando a los demás. Al contrario, la innovación interna, la de desarrollar nuevas formas de actuación, la de entender mejor o desde otro punto de vista nuestro trabajo, ésa que afecta a nuestro equipo humano, no puede ser mecanizada ni copiada. La cultura de nuestra empresa puede inspirarse en otras empresas, pero nunca podrá ser copiada, siempre será la nuestra.
¿Qué pasa si una organización no crea una cultura de innovación?
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No saca partido a los recursos humanos. En consecuencia la eficacia estará por debajo del óptimo
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Cuando vengan tiempos en los que hay que abordar cambios de forma imperativa no tendrá la agilidad necesaria, y la digestión del cambio le costará demasiado, quizá incluso su viabilidad
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El perfil de esa organización será la de empresa reactiva, que va perdiendo continuamente cuota de mercado, a pesar de todos los esfuerzos. En muchos casos su capacidad competitiva se basa exclusivamente en precio
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Perderá la posibilidad de desarrollar nichos u oportunidades competitivas. Tendrá muchas menos oportunidades de futuro
El desarrollo de una sociedad competitiva y productiva no se tiene que basar, como dice el mantra oficial, en I+D. La investigación es un componente muy importante, pero tiene el grave inconveniente de que se reduce a los laboratorios, no empapa la sociedad. Para cambiar realmente el modelo productivo hay que potenciar la innovación creativa y la gestión del conocimiento en las empresas, más que la investigación en laboratorios.
El sector gobierno es también una rémora en este campo, debido a opacidad en la contratación, la ausencia de liderazgo político, y el apego a las soluciones canónicas (más bien canonizadas) por los grandes consorcios. Las AAPP no son motor de innovación en España, sino más bien fuente de ocurrencias y mantenimiento del statu-quo. A pesar de ello podrían tener un potencial enorme para el fomento de la innovación[8]. Debo de resaltar que lo que se ha dicho en este artículo sobre empresas se aplica también a sociedades: ciudades, regiones o países, por lo que fomentar la cultura y los medios para la innovación es hoy un factor social vital.
[7] En marzo 2010 Facebook superó a Google en visitas en EEUU
[8] Recomiendo, por ejemplo, http://www.govloop.com/ para ver una comunidad envidiablemente creativa en administración pública.







